Si algún producto tiene historia dentro de la repostería Bizkaina, y en la Pastelería Lepanto, sin ninguna duda es el bollo de mantequilla. Llevamos casi 40 años elaborándolo con la receta clásica, como se hacía antaño.

Aunque más lenta pero más jugosa, hace que se convierta en un producto exquisito sin comparación. El secreto está en la elaboración de la masa con ingredientes sencillos, de calidad, pero milimétricamente pesados. El amasado y la fermentación son aspectos fundamentales para nosotros.

La mezcla de harina, mantequilla, azúcar, sal, leche y huevos, a la que aplicamos una masa madre, aportando a su elaboración todos sus beneficios como pueden ser la esponjosidad, aumento de sabor y jugosidad.

El motivo de elaborarlo como antiguamente hace que el bollo de mantequilla tenga una textura más fina y aireada, si a ello le unimos una crema de mantequilla elaborada con materiales de primera calidad, hace que nuestro bollo sea un producto estrella.

Hoy en día la elaboración industrial no ha podido igualar la forma tradicional de realizarlo.

La historia hace que para nosotros el bollo de mantequilla sea un producto estratégico y esencial dentro de nuestra variada gama de productos.